República Dominicana, para la corrupción, el país de las maravillas.

Hoy quiero hacer una cronología de impunidad y corrupción. Porque al parecer los dominicanos nos olvidamos de las cosas que pasaron en nuestro país

Siempre los medios manipulan nuestra atención desviando la información relevante con temas populistas. Mientras la corrupción sigue latente en el diario vivir dominicano.

Daré inicio en 1996, cuándo Leonel Fernández, el dictador más sigiloso de la historia, tomó el poder; hasta el escándalo de Odebrecht y la Marcha Verde en 2017.

La traición a Juan Bosch, el presidente más joven de la historia.

En 1994 Leonel Fernández inició su campaña, con el Partido de la Liberación Dominicana (PLD), era la esperanza del pueblo, el abogado de 35 años que había sido entrenado por Juan Bosch y aceptado por Balaguer, pero…



Leonel Fernández fue introducido a la política por Juan Bosch, quién le dio la oportunidad de crecer en el PLD. Sin embargo, Leonel traicionó los ideales de Juan Bosch asociándose con Balaguer, ahí empezó la corrupción.

En 1994 Joaquín Balaguer (PRSC) perdió el voto popular contra José Francisco Peña Gómez (PRD), hizo un cucara mácara cambiando la constitución, esto le dio paso a Leonel Fernández para que fuera ganador.

Leonel, joven, carismático, abogado, se veía futuro en quién era la mano derecha de la figura más relevante en la democracia Dominicana, Juan Bosch; en 1996… Leonel Fernández, gracias a la corrupción de Balaguer y el Frente Patriótico, ganó la presidencia.

Elecciones de 1996, los “come solos”.

A pesar que su gobierno sacó de la República Dominicana de un aislamiento que venía desde tiempo Balagueristas, la corrupción, clientelismo y beneficio personal del partido fue demasiado palpable.

En el periodo de 1996-2000 fueron privatizadas la Corporación Dominicana de Electricidad (CDE), el Consejo Estatal del Azúcar (CEA) y la Corporación Dominicana de Empresas Estatales (CORDE); además de haber entregado el 75% de las obras estatales a miembros del PLD.

El populismo de la época, luego de unos años de gobierno, les empezó a llamar: Los come solos. Porque a pesar de introducir la República Dominicana en los organismos internacionales el país se vio en crisis económica posterior, gracias a la corrupción en el periodo 1996-2000.

Muerte de Peña Gómez, ganó el PRD.

Tras la muerte del aguerrido José Francisco Peña Gómez en 1998, el PRD necesitaría una nueva dirección. Hipólito Mejía fue la opción. El país estaba al grito, no había movimiento económico, a pesar que los números generales apuntaban a que sí.

En 2000, sea por compromiso moral del pueblo, o por cansancio; ganó Hipólito Mejía. Un presidente peculiar y con una forma de expresarse muy única, lástima que solo por eso lo recordemos.



La presidencia del PRD, fue una economía inclusiva, dinámica y apuntando a la gente, a pesar de su peculiaridad. El problema fue cuándo los resultados de 1996 y 2000, más incidentes internacionales, golpearon la presidencia de Hipólito.

El quiebre de Baninter y mercantil, la caída de las torres gemelas, entre otros factores; provocaron que el gobierno de Hipólito Mejía se viera con mayor inflación del PIB y una devaluación cambiaria en el peso de hasta un 87%.

Baninter fue el primer acto de corrupción visible en el país para esta época. El banco que parecía más sólido mas se convirtió en el mayor fraude corporativo de la República Dominicana.

HIpólito por ley, como presidente de la República Dominicana, se encontraba en la obligación de solventar el déficit que presentó Baninter, después de esta misma entidad haber devaluado el peso dominicano con sus acciones. Irónico no. 

Para que sea más irónico, hay ciertas especulaciones (comprobadas y no comprobadas) que Leonel Fernández tuvo que ver con la crisis de Baninter, la cual aparte de impulsarlo a ganar en 2004; supuestamente le ayudó a sacar unos cuántos milloncitos de dólares.

Hipólito, sumada la devaluación del peso y muchas de sus expresiones ante situaciones internacionales y nacionales, dieron paso a que el PLD empezara lo que ha sido la dictadura más sigilosa de la historia Dominicana.

El salvador, Leonel Fernández y el principio de la corrupción dictatorial. 



En 2004, Leonel y el PLD aprovecharon la mala imagen de hipólito para reelegirse como, básicamente, la única opción para “restaurar” el país a su estado actual.

Sin embargo, gracias al escándalo de Odebrecht, vemos como desde 1996 Leonel Fernández y varios funcionarios se hicieron de dinero sobrevaluación obras. Que el crecimiento del PIB y la baja inflación ha venido por causa de la gran cantidad de préstamos que ha tomado el país desde 2004 a la fecha.

2004 fue el año del descaro gubernamental, ya que el PLD con sus funcionarios (Felix Bautista, Víctor Díaz Rúa, Temístocles Montás, Melanio Paredes y muchos otros más), literalmente endeudaron el país de una forma impresionante.

Del 2004 a la fecha la deuda ha incrementado a 35 mil millones de dólares. Hoy aún nos mantenemos bajo el poderío del Partido de la Liberación Dominicana (PLD)

Algunos de los actos ilícitos y corruptos más puntuales en  el país, desde 1996 a la fecha:

**Caso PEME  y PRODABA Desviación de 1,438 millones (1996), quedó en el limbo jurídico.

**Desfalco de Baninter, Mercantil, aunque explotó en 2003, fue gestado en la década de los 90. Es decir que su “descubrimiento” en 2003 fue la consecuencia de corrupción previa.

**Sobrevaluación del Proyecto Portal Electrónico Dominicano, US$ 13 millones, quedó el limbo jurídico.

**Sobrevaluación de un contrato para compra de un software para el IMPOSDOM, US$ 4 Millones, cuándo el costo era US$ 100 mil. Solo se destituyó la directora, nunca se apresó.

**Sobrevaluación de los equipos para tecnificar a la Policía Nacional, US$ 132 millones, cada computadora se cotizó por US$ 30 mil dólares. Nunca nadie se apresó.

**Sobrevaluación de los aviones Tucano, US$ 9.5 millones cada uno.

**Nominillas del PLD con un valor total de US$ 18 mil millones de dólares al año. La defensa de Leonel fue que si no hacía “regalos” lo derrocaban del gobierno. 

**El caso del otorgamiento de los permisos de importación en beneficio relacionados y parientes de Estanislao Pérez (mejor conocido como Danilo Pérez). Nunca se corrigió nada. 

**El préstamo US$130 millones con la SunLand, sin aprobación del Congreso. Nadie sabe dónde paró el dinero y Félix Bautista sigue libre.

**El escándalo de RD$2,112 millones que se pagarían por comisiones en el contrato con la empresa china Sichuan para instalar una planta de generación eléctrica.

Y la lista sigue y sigue sin parar. Cada año, cada comicio, cada turno es corrupción tras corrupción y los dominicanos día tras día más endeudados.

Hemos olvidado el hecho que “Los gobernantes representan nuestros intereses no los propios. Que la justicia debe aplicarse y que como ciudadanos somos los encargados que esto se cumpla constantemente.

La pregunta es ¿Han servido la gran cantidad de protestas y reclamos ciudadanos?

No. Los cambios no han sido memorables. Desde tiempos remotos (2004) la ciudadanía sigue reclamando y reclamando y reclamando, pero la corrupción sigue creciendo, creciendo y creciendo. Duh!

Los periódicos están llenos de declaraciones, reportajes y más declaraciones de corrupción, de gobernantes que han desfalcado el patrimonio; ex-presidentes no juzgados y la lista sigue y sigue.

¿Sabes por qué no pasa nada? Porque los dominicanos hemos llegado creer que ese dinero que se roban en verdad no es nuestro y que las deudas que incurre el gobierno no es la ciudadanía que la paga.

Estamos muy mal. En unos años los exfuncionarios y presidentes se van con su moña de dinero y el país es que lo paga. El dominicano común y corriente como tú y yo. Que la historia nos sirva para tener un accionar diferente.

La corrupción parará cuando de manera individual acciones hasta lograr un país diferente. Motivando el vecino que no hace nada a ir a la escuela y universidad. Reclamando las injusticias y no decir “Ah… eso es del gobierno”; lo del gobierno es suyo y mío.

Nuestros tributos (impuestos) son los que permiten que toda la infraestructura gubernamental funcione. Es decir que ellos trabajan para nosotros, no al revés.